Diario de Sally
Septiembre 17
Ahora,
¿por qué escribo esto…?
¡Ah!
Ya recordé: Por cierta chica y su “mascota”. Y, sin dudar, es muy cierta esta aseveración.
Aunque
no puedo negar que me agrada ver a Lorelei compartiendo con otros más allá de
MMORPG o chats, no me siento a gusto al saber que tiene a una chica muy
peligrosa. Que sea loca o que sea ex vaga es algo que no se debe dejar al aire
sólo porque sí.
Hoy
la vi, cerca de la tarde, en su apartamento.
Tras
tocar varias veces su puerta, ella se dignó a gritar:
-
¿Quién
carajo…? ¡Oh! ¡Sally!
Ese
cambio drástico se debe a que llegué inesperada a ella. O que oculta algo. Y
que me vio de reojo en su pequeña mirilla en la puerta.
Aunque
yo supuse el segundo hecho. La conozco muy bien como para saber cuándo me
oculta algo o no.
-
¿Qué
escondes? –le dije muy directa.
-
Nada...
– titubeó, y luego un par de ojos, humanos, me vieron.
Al
momento, no lo creí: una anti-social con alguien más allá que su única amiga
era algo casi caótico, comenzando por su política de “cero relaciones”. Mi
excepción se debe a que le he cubierto su trasero en varias ocasiones que ha
buscado meterse en problemas. Pero, al ver que esos oscuros y penetrantes ojos
de color zafiro me seguían, cambió mi opinión.
Con
su muy poca expresividad en palabras y emociones, ella me contó todo lo
relacionado con ella. “La vi y la traje conmigo”, me decía al tiempo que
llevaba a Polaris a ver televisión, y así ella se quedaba en silencio (ella es
muy inquieta y ruidosa… ¿Cómo es que nadie la ha oído o quejado?); “No es mucho
lo que sé o quiera saber; pero hay algo que me ha intrigado”.
Intriga,
algo que ella muy rara vez siente. Ese deseo de saber más de algo, y de alguien
es muy raro en ella. Lorelei siempre evita buscar o saber más allá de lo que
siente útil. Salvo si se aburre, ella no hace nada. Pero, claro, si yo no
estoy, ella se aburre casi de inmediato; luego hackea cada página que tenga seguridad; y después, se
mete en apuros o clausuran el centro informático.
Pero,
volviendo al tema, le pregunté acerca de su intriga, ella respondió con una
pizca de entusiasmo:
-
Cuando
ella oye – se acercó a mí y me susurró – W&P Medical – se alejó – ella empieza
a gritar “Bestias” varias veces y tiende a esconderse o a gritar alaridos muy
perturbadores.
-
Pero,
¿será una buena idea que la hayas dejado viendo TV? Digo, ¿no habrá algo que la
perturbe? – le dije, temiendo que su terror se vuelva violento.
-
Lo
dudo. Es un video de mi colección de
clásicos.
-
¿Frankenstein,
zombies, aliens u otros?
-
Otros.
-
Con
tal que no sea la chica del aro…
Cuando
vi que ella sonrió algo “inocente”, quise matarla.
Después
de ver que Polaris era, prácticamente, inofensiva, me fui algo tranquila a
casa. Igual le advertí muchas veces que no se confiara en alguien así. Espero
que siquiera me haya oído.
Igual
da. Esa chica de coletas de frente con su trigo cabello rara vez tiene algo que
no quiere. Y esta vez quiero que así sea: que todo siga casi igual para ella.
Creo que lo mejor será dejar de hacer esto y enfocarme en mi proyecto: mi
tarea.
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